María Paula: Hoy tengo el enorme honor de hablar con una de las autoras más relevantes de nuestro país, Velia Vidal, quien además de su aporte a la obra literaria de Colombia, además en una variedad de géneros literarios, también es directora de una corporación, Motete, la cual facilita el acceso a la lectura en el Pacífico colombiano, y de ahí han salido otras apuestas como tu programa Selva en Letras y el festival de lectura Flecho. Entonces, bienvenida Velia. Muchas gracias. Estoy muy contenta de tenerte acá, muchas gracias por aceptar mi invitación.

Velia Vidal: Muchas, muchas gracias a ti.

María Paula: Bueno, una de las cosas que a mí más me intrigan es saber cómo han aparecido los libros en la vida de las personas. Entonces, te quiero preguntar, para empezar, ¿cuál crees que fue ese libro que te dio tu primera experiencia como lectora? Quizá no el primero, primero, pero sí del que tengas como un recuerdo afectivo.

Velia Vidal: Claro que sí. Pues, puede sonar muy cliché realmente, pero fue El Principito, porque fue el primer libro que yo leí sola, como de manera autónoma, como que lo agarré y lo leí. Y no estaba tan pequeña, estaba grande, porque pues yo crecí en un contexto donde no tenía libros a la mano, aunque sí comprendía muy bien el valor de los libros. Digamos, no tenía libros para niños. Había una enciclopedia que tenía mi mamá. Mi mamá estudió licenciatura en biología y química, entonces compraba libros del círculo de lectores. Pero pues no para niños, ella compraba para sus estudios y otras cosas que le interesaban. Y recuerdo mucho mirando las láminas de la enciclopedia de biología de mi mamá. Eso lo recuerdo mucho. Y ya después, yo lo que sí me leía eran los libros de texto del colegio, que no siempre se hacían todas las actividades, pero yo me leía todo lo que había ahí. Ahí me leí todos los cuentos de Rafael Pombo, pues los poemas. Me leía las canciones, me las aprendía. Poemas como Los Camellos, A Solas, eso sí, desde muy chiquitita, todo lo que venía en los libros de texto de español y en los de sociales, todos me los leía. Pero ya después, cuando llegué a Cali, que tuve un colegio donde había biblioteca por primera vez, y por cualquier razón llegó a mi casa un ejemplar del Principito, recuerdo muy bien que lo leí solita, como en un par de días, y estaba muy feliz, muy, muy, muy feliz. Es muy grato para mí ese recuerdo. Y ahora tengo una pequeña colección de Principitos en varios idiomas.

María Paula: Ahora hay bastantes ediciones de…

Velia Vidal: Hay muchas, hay muchísimas, muchísimas. Yo tengo, bueno, yo qué sé, en japonés, en alemán, en alemán de Suiza. Tengo, por supuesto, en inglés, tengo en árabe, tengo en portugués, bueno, en distintos idiomas, porque también ya los amigos saben y me traen. Y cuando me cruzo cosas especiales por ahí, las recojo. No es tan grande la colección, pero es más una celebración a ese recuerdo.

María Paula: ¡Ay, qué bello! Sí, yo tengo una hipótesis de que la primera lectura que lo marca a uno es la que uno, a lo largo de la vida lectora, siempre va a estar buscando, porque fue como el clímax empírico lector. Y aunque cada lectura es distinta y cada una le aporta a uno cosas distintas, la primera siempre es como la entrada. Y esa hipótesis me hace preguntarte si el Principito sería una obra que, por ejemplo, te gustaría borrar el recuerdo para poder volverlo a leer por primera vez. ¿O si sería otra obra?

Velia Vidal: No, no, el Principito no. Me gusta, digamos, la experiencia que tengo y conservarla así, pero hay un libro que se llama Seda, de Alessandro Baricco. Y me pasó que cuando lo leí quedé muy encantada. Y después intenté volver a leerlo y no pude avanzar porque ya me sentía desilusionada. Entonces dije, ¡guau! No, mejor no haberlo leído. Exactamente eso dije. Y leerlo como si fuera la primera vez. También me pasa con los poemas de José Manuel Arango. Es un gran poeta del Carmen de Viboral antioqueño. Y yo creo que todavía amo la obra de José Manuel Arango, pero también volví a leer una antología hace relativamente poco y ya no fue lo mismo. Entonces pensaba como… La primera vez que lo leí fue hace unos 20 años, probablemente. Y me hubiera gustado revivir esa sensación. Pero claro, ahora tengo tantísimos aprendizajes, tantísimas experiencias acumuladas que miro distinto. Pero creo que eso hace parte de las experiencias lectoras. Al final decidí no seguir leyendo también para quedarme con esa primera impresión.

María Paula: Y eso me hace pensar también como las lecturas que uno busca también. Y me da curiosidad también preguntarte, por ejemplo, cuándo entras a una librería, ¿qué sueles buscar? Y también, por ejemplo, si eres de las personas que piden recomendación a los libreros o si vas por ti misma a través de la librería y buscas tus propios libros.

Velia Vidal: Lo que siempre pregunto a los libreros es qué hay en literatura infantil con representación afro, que sigue siendo poco. Entonces tengo una colección enorme de libros de literatura infantil con representación afro, porque además hago crítica al respecto. Y porque aprendo muchísimo cuando hago esa crítica, cuando reviso. Entonces eso suelo preguntar. También pregunto qué autores afro hay de cualquier lugar del mundo. Es algo que siempre pregunto. No siempre me puedo llevar todo. No siempre me interesa todo lo que encuentro. Pero como es tan escaso, eso lo pregunto a los libreros. De resto, yo voy también siempre directo a los ensayos sobre teoría decolonial y sobre antirracismo. Exploro un poco qué cosas hay, todo lo que tenga que ver con estudios afrolatinoamericanos. Y en general, lo que tiene que ver con literatura contemporánea, pues sí me baso más en las recomendaciones de amigos y amigas autores y autoras. Sí, eso lo hago mucho. Sin embargo, debo decir que la literatura contemporánea no la leo tan al tiempo que sale. Puedo leerme un libro de… Ahora voy a Argentina, entonces seguramente, aunque ya conozco a muchas autoras y he compartido con ellas, pero seguramente será la oportunidad para leerme algunas cosas y traerme algunas cosas de algunas autoras que quiero explorar más. Pero fueron novedades hace tres años o hace cuatro años y yo apenas las voy a leer, porque invierto mucho mi tiempo en cosas que yo siento que no estoy al día. Hay clásicos que yo no leí porque estuve en un colegio donde no había ese énfasis tanto en la literatura. También me pasa que quiero concentrarme, por ejemplo, en la obra de Maya Angelou, entonces estoy muy concentrada en eso. En otro momento ahora he estado tratando mucho de conectarme más con Toni Morrison. Entonces, como que me retraso de las novedades, de las autoras contemporáneas, para ponerme un poco al día también con autores y autoras que considero como mis ancestros en materia de literatura, como quienes estuvieron antes y a quienes me gusta mucho aprenderles.

María Paula: Sí, me da la impresión de que muy pocas librerías tienen una sección dedicada a literaturas afro. Todo está muy disperso. Y si tienen una sección es chiquitica…

Velia Vidal: Así es. Sí, es muy escaso de pronto. Ahora en Europa sí hay más posibilidades al respecto. De hecho, hay librerías propiamente enfocadas en todos nuestros grupos minoritarios. Hay librerías en Berlín solo de mujeres o hay librerías enfocadas solamente en publicaciones independientes o en narraciones no hegemónicas, pero no es lo más habitual.

María Paula: Sí, no es tan común. Y hablando de estas lecturas, también me pregunto si consideras que hay algún libro que esté infravalorado.

Velia Vidal: Wow, lo que pasa es que infravalorar un libro yo creo que es muy subjetivo. Hay libros que están muy bien valorados y que probablemente no son con los que yo me haya conectado, pero entiendo que hay un lugar también desde el que otros lectores o otras lectoras se conectan. Entonces también pasa con los infravalorados. A mí me preocupa más, como esto que hablábamos del principito, cómo a veces los clichés o convertir un libro en un lugar común pues pareciera irle restando valor. Y entonces es como si a uno le diera pena decir que se leyó eso porque entonces ya es como cliché, ¿verdad? Es como una forma también de subvalorar un libro porque se hizo masivo. Entonces es curioso porque queremos ser leídos por muchos, pero si se populariza un libro, en algunos casos, no en todos, entonces empezamos ya a despreciarlo por popular o por masivo. Es contradictorio. Entonces me parece que hay que insistir en el valor personal porque la lectura es una experiencia individual, ¿verdad? Y yo confío mucho que cada libro encuentra a sus lectores, cada libro se conecta con sus lectores. Y probablemente si hay un lector que no se conecta con alguno de mis libros no es que lo subvalore, no sé cómo lo exprese, pero es que probablemente no era para él, ¿verdad? Y esa es la magia de la literatura también.

María Paula: Yo te conocí por una crítica literaria que hiciste, el libro de Lorena Salazar Masso y por el libro que publicaste con El Fondo, Cuerpos de Agua. Y me llama mucho la atención que es muy variado. Tienes cuento infantil, aunque los cuentos infantiles no son solo para niños, también son para grandes. Este que lo estás presentando justo en la feria, Kakiri Kakiri, también tienes ensayo para vernos mejor, poesía, Cuerpos de Agua, el que mencionabas, este que es un epistolario, Aguas de Estuario, y bueno, este también, además también con distintos sellos, ¿no? Sí, este es Chocó, Selva, Lluvia, Río y Mar. Sí, esto me llama mucho la atención porque yo creo que es una evidencia suficiente para mí de que conoces muy bien la literatura colombiana, como que conoces muy bien el campo en el que escriben y que también no te da miedo incomodar con tu opinión. Eres una lectora desde ti que no pretende ajustarse a los cánones de otros lugares. Entonces, yo te quería preguntar precisamente cómo ves el panorama de la literatura colombiana.

Velia Vidal: Yo creo que la literatura y la vida tiene que ser un escenario de libertad, María Paula. Creo que no puedes ir por el mundo como pisando cáscaras de huevo. Tienes que tratar de pisar firme con tus convicciones. Desde que estés conservando los límites éticos, desde que no estés vulnerando los derechos de los demás, pues tenemos que poder estar libres. La literatura necesita crítica porque la crítica nos permite crecer. Hay una línea muy delgada acá porque hay quienes piensan que los libros son hijos o que son una extensión de sí mismos. Y la obra literaria o la obra artística no es eso. La obra literaria y la obra artística nace del deseo y el deseo es una cosa que nos habita a todos. Y cuando sale de ti, ya no te pertenece a ti sino que le pertenece a la humanidad. Y cuando un lector hace una crítica frente a la obra literaria no te la está haciendo a ti, se la está haciendo a la obra literaria. ¿Verdad? Y asumir un rol público a través de la obra literaria y a través de la voz y la presencia en espacios como este y como otros, implica eso, implica estar expuesto a tener conversaciones difíciles. Implica saber que las personas van a tener posturas distintas y que te van a cuestionar. Yo creo que tenemos que estar cada vez más preparados para eso, estar tranquilos con que no a todos les guste nuestra obra, bajarnos de la sociedad del mutuo elogio, ser capaces de decir también esto no me gustó. Yo tengo lectores que me dicen a mí me encanta tu literatura infantil pero no me conecté tanto con aguas de estuario porque me siento como acudiendo a un chisme y no me gusta el chisme. ¿Sí? Porque es como ir a asomarme a tu vida personal. ¿Verdad? Otros que me dicen amo tus columnas de opinión, amo aguas de estuario, amo tu poesía, pero es que a mí no me interesa la literatura infantil. Entonces ni me sé cuáles son tus libros de literatura infantil. ¿Verdad? Sí. ¿Y eso no quiere decir que yo les guste menos o que sean lectores que no me interesen? No, porque cada uno, como ya decíamos, se conecta de maneras diferentes. Creo que la literatura, perdón, escribir literatura es como decía Mary Oliver, ¿no? Es como ser carpintero y como hacer una obra. Tú tienes un material que es el lenguaje. Un taller. Exactamente. Como el carpintero tiene la madera y con tu madera tú puedes hacer un cofre, puedes hacer una silla, puedes hacer un comedor completo, puedes hacer unas escaleras, un altar, ¿verdad? Lo que tú quieras. Con el lenguaje, los escritores, podemos hacer poesía, podemos hacer cuentos, podemos hacer novelas, podemos hacer cartas, podemos hacer monólogos, podemos hacer obras de teatro. Y yo creo que ser escritor es moverse en esa libertad entendiendo que las historias tienen su forma también más adecuada de narrarse. Entonces hay cosas que yo escucho con mucha atención al deseo y luego digo, no, esto no puede ser un cuento infantil, debe ser un poemario. Pero es la misma idea, es el mismo deseo lo que se está cocinando acá en el estómago, lo que empieza a decirme, esto va a ser mejor un cuento, o esto alcanza para que sea una novela y es mejor que te tomes un tiempo para trabajarlo de este modo. Y creo que hay que estar abiertos a eso. Y lo que pasa después pasará después. La literatura colombiana es compleja como toda la literatura en el mundo porque es un sector económico, sí, es un sector económico. Entonces necesitamos vender libros, necesitamos que haya ferias, que se mueva el mercado, y entonces las editoriales son empresas, ¿verdad? Y entonces siempre estamos en esta cosa de la idealización que tenemos porque es el arte, porque es la belleza, porque viene de cada persona como autor, como autora, y el capitalismo. Entonces, cierto, todo el tiempo estamos como, no, no, me gano el suficiente, o no, no se alcanza para esto, o esto no debería mercantilizarse, pero es más que nada un sector económico. Un sector económico donde la base es la creación literaria, sí que lo es, y entonces en esa dinámica hay unas complejidades enormes, ¿verdad? Porque no siempre hay una apuesta de las editoriales, y no puede haberla por todos los títulos que se producen porque tienes que ser estratégico a la hora de moverte en el mercado. Entonces pues yo creo que es eso, es un entorno complejo, pero yo celebro mucho que cada vez somos más autoras mujeres presentes, cada vez veo también más personas afrocolombianas publicadas, y eso me parece fascinante. Creo que tenemos siempre el reto de no permitirnos la condescendencia y de trabajar en la calidad de lo que hacemos. Me satisface mucho, mucho lo que pasa en el país con la literatura infantil, ¿sabes?

María Paula: Sí.

Velia Vidal: Hacemos muy buena literatura infantil en Colombia, cada vez mejores resultados. Hay unos autores y unas autoras increíbles, tanto los que están consagrados y llevan muchos años, pero también hay nuevos autores y autoras haciendo cosas maravillosas. Entonces pues me siento muy orgullosa de la literatura colombiana, de la literatura infantil que se hace en Colombia, y de todo el trabajo de mediación de lectura que se hace en todo el territorio nacional. A lo largo y ancho del país tenemos mediadores bibliotecarios, bibliotecarias extraordinarias, y son fundamentales para que nuestros libros se puedan difundir, para que se puedan leer, para que se dinamice también el mercado, ¿no? Sí. En general, yo creo que si comparamos con América Latina, pues el sector literario en Colombia es bello, es grande, muy grande, y sigue en crecimiento porque hay unos actores desde la Cámara Colombiana del Libro, Fundalectura, la Biblioteca Luis Ángel Arango, el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de Colombia, los autores y autoras en su mayoría. Tenemos un compromiso muy grande con este sector, muy grande, muy grande, los académicos, y eso se ve reflejado en la dinámica tan grande del sector literario colombiano.

María Paula: Sí. Yo tenía, escuchándote, dos comentarios. El primero es que me gustó mucho cuando dijiste que a veces, por ejemplo, estás escribiendo con el propósito de escribir un cuento y dices, no, es mejor que sea un poema. Y eso me hace pensar también como que al contenido, a la idea que quieres desarrollar, también la idea misma se va buscando su forma, como que no le impones un formato, una fórmula. Y a eso también se debe la gran variedad en tu propia obra, que me parece bonito. Ese era el primer comentario. Y el segundo, que yo también veo que hay todo un fenómeno editorial con la literatura infantil en Colombia, que además es muy reciente en las secciones infantiles, hay sobre todo de otros países, pero últimamente hay Ivar Da Coll, Dipacho, tu obra, también la de Mary Grueso, Amalia Low. Entonces, es muy bonito también porque contar una, escribir un cuento para niños, es como, ay, es una historia. Pero hay un gran reto en contar algo muy complejo en algo tan sencillo.

Velia Vidal: Así es. Bueno, algunos ya no son tan nuevos, ¿no, Ivar? Pues es un autor absolutamente consagrado y que seguro cumplió 40 años hace poco, hace un par de años. Pero sí que ahora tenemos una mayor difusión y muchos más autores. Sí, tenemos muchos más autores y un trabajo bellísimo, la verdad. Bellísimo, bellísimo. Y tenemos ilustradores e ilustradoras asombrosos, realmente asombrosos. Cuando tú miras el trabajo, ya mencionaste el de Ivar, pero el de Dipacho también, el de Rafael Yockteng, mis ilustradoras, colegas, compañeras coautoras, Geraldine Ramírez, Gina Rosas, Natalia Rojas, es increíble. Tenemos grandes ilustradores, Elizabeth Builes, no, muchísimas, Paula Ortiz, muchos, muchos ilustradores de verdad increíbles que permiten hacer un complemento muy acertado con los textos que hacemos los escritores y las escritoras.

María Paula: Sí, sí. Bueno, Velia, y también quiero preguntarte acerca de tu biblioteca personal, ¿cómo está organizada? ¿Qué secciones tienes? ¿Qué secciones sientes que te faltan?

Velia Vidal: Claro que sí, mira, mi biblioteca tiene como una parte expuesta y una no expuesta. Es curioso porque, claro, ya no me caben los libros en la biblioteca que tengo como en mi zona de estudio donde está mi escritorio, entonces tengo en un clóset pues un montón de libros también, pero decidí que mi biblioteca expuesta se compone de lo que yo más amo, de lo que yo más amo y tiene, bueno, hay una colección de poesía grande, yo leo poesía todos los días, realmente creo.

María Paula: ¿Es quizá tu sección más amplia?

Velia Vidal: No, no, no, la sección más amplia es de la literatura infantil. Tengo una colección de literatura infantil muy grande, aunque ahora va a ir en reducción porque le estoy heredando a mi sobrino que está por nacer, parte de mi biblioteca. Tengo una pequeña colección de cartas, tengo una colección de no ficción que tiene que ver sobre todo con libros sobre antirracismo y sobre teoría decolonial. Tengo pues una sección de literatura, pero la sección de literatura además la tengo organizada como en algunos casos como por autores que amo, entonces tengo un pedazo solo de Tomás González, tengo un pedazo de Irene Vallejo, tengo un pedazo de Zadie Smith, tengo un pedazo de Pilar Quintana, tengo un pedazo, bueno, no sé, ahora de algunos autores africanos, sí, eso es, pero es también muy grande la de literatura que tiene sobre todo cuento y novela. Todo es literatura, todo lo que estoy mencionando, pero sí que tengo poesía, ficción literaria, no ficción, una colección importante, una colección importante de literatura infantil, una pequeña colección de cartas y tengo una colección que amo mucho, que poco saben algunas personas, y es de arte, me encanta el arte, me gusta mucho el arte, entonces tengo libros sobre arte, mi casa tiene unas obras de arte muy especiales, no sé, tengo por ejemplo una obra de Diego Piñeros que se llama Namib, que es puntillismo con plastilina, tengo una obra de Loís Ariadne que es grande, que es una pintora afro-brasileña y es lindísima, llena de colores, como el foco de mi sala, tengo una obra muy linda que le compré en Londres a Sharon Pérez, que es una artista afro-boliviana y es una obra compuesta entre madera, metal y pintura y algodón, eso, así, eso, me gusta mucho el arte, entonces también tengo una colección de libros de arte, que tienen fotografías, algunos catálogos que he traído de algunos museos o de algunas exposiciones en particular, que me gusta volver a mirar las obras, eso, esa colección de arte es como una pequeña rareza en mi biblioteca personal.

María Paula: Guau, una biblioteca bastante amplia, ¿y sientes que te falta alguna sección o qué sección te gustaría tener?

Velia Vidal: No, me gustaría pues ampliar más la de correspondencia quizá, sí, pero estoy muy satisfecha con mi biblioteca.

María Paula: Sí, es bastante amplia.

Velia Vidal: Sí, estoy muy satisfecha, hay como una partecita de, son como fanzines y libros pequeños que a veces como que no las sé acomodar porque no quedan muy bien en los estantes y entonces queda por allá metidita y no la veo tanto, eso es algo que quiero reorganizar en mi biblioteca personal. Pero estoy a gusto, estoy realmente a gusto con mi biblioteca personal. ¿Faltan autores, autoras? Bueno, también es que yo leo en la Kindle y entonces hay libros que solamente tengo en la Kindle y a veces pienso, debería tenerlo físico porque me gusta mucho. Bueno, de pronto yo no tengo tantos clásicos físicos, eso no, no tengo una colección de clásicos, por ejemplo.

María Paula: Sí, una curiosidad también, saber si tienes alguna edición que te guste mucho o que sea como una edición como preciada.

Velia Vidal: Bueno, en la última publicación de Mary Oliver, ¿no? Devociones, es una antología que ella pudo acompañar antes de morir y es un libro que quiero muchísimo. Me gusta mucho, es como una biblia para mí de poesía. También hay una edición de una antología de Rómulo Bustos Aguirre del Fondo de Cultura Económica que la quiero mucho. Y hay un libro muy especial que yo estaba en Hamburgo caminando y entré a una tienda de segundas, pues a un charité, entonces hay ropa y hay vajilla y hay de todo, como ahí en liquidación y de segundas y había una parte de libros. Y estaba una edición de Cien Años de Soledad en alemán, entonces me sentí muy feliz y esa la quiero mucho. Y hay otra que compré también en otra tienda de segundas, pero en Berlín, de Qué bonito es Panamá, de Janosch, que es una historia que me encanta, que hago un guiño a ella en Kakirikakiri. Y me encontré esta edición original en alemán en Berlín y me gustó mucho, me gustó mucho y le tengo muchísimo cariño a esa edición. Es como lo que se me viene ahora a la cabeza, pero hay varios libros así que son muy especiales porque me los he encontrado en circunstancias muy especiales. Algunos libros que he traído de Brasil también, que les tengo mucho cariño, los de Carolina Maria de Jesus, bueno, sí que está lleno de cosas especiales también mi biblioteca personal.

María Paula: Bonito. Y también te quiero preguntar a propósito del Festival Flecho, ¿cómo ha sido tu experiencia promoviendo la lectura en el pacífico?

Velia Vidal: Pues yo creo que esto es un trabajo de mucho amor. Nosotros lo que hemos pensado es que la palabra es la excusa para encontrarnos, es muy satisfactorio ver cómo crecen los procesos, cómo las personas se suman y creo que hay algo muy especial en Flecho y en Selva de Letras y en todo lo que hacemos, es que somos nosotros por nosotros, ¿verdad? Entonces los profes son de las mismas comunidades, de los mismos barrios, de los mismos corregimientos, en el caso de Turbo, el equipo nuestro es un equipo que se ha formado allí, en la Universidad Tecnológica del Chocó, en la Universidad de Antioquia, en Urabá, y eso es quizá una de las cosas que me hace sentir muy orgullosa, que no es gente de fuera, desconocedora de nuestro contexto, haciendo esto o acompañándonos a darle valor a algo que de pronto para nosotros no lo tenía, sino que somos nosotros mismos construyendo el valor alrededor de la palabra y de los encuentros.

María Paula: Sí, ay qué bello, te felicito por esa apuesta. Muchas gracias. Se nota que haces el cambio. Y ya para terminar, quiero hacerte unas preguntitas rápidas, la primera ya la respondiste, era si lees en papel o en digital, ambos.

Velia Vidal: Ambos, todo el tiempo. Sí. También escucho audiolibros.

María Paula: Audiolibros, sí. La segunda es si lees un libro o varios al mismo tiempo.

Velia Vidal: Varios, suelo leer varios porque leo por la mañana poesía, durante el día en general leo narrativa o algo de ensayo, y en la noche leo un poco también de pronto narrativa, que puedo ir más despacio y no requiero tanta atención.

María Paula: ¿Prefieres doblar las páginas o usar separadores?

Velia Vidal: Uso separadores, uso marcadores adhesivos y rayo los libros.

María Paula: Y rayas los libros. ¿Un libro que recomiendes de Gabriel García Márquez?

Velia Vidal: El amor en los tiempos del cólera, siempre.

María Paula: Bello. ¿Y cuál es tu lugar ideal para leer?

Velia Vidal: Todos, en realidad, me gusta mucho. Tengo un punto de lectura en mi casa, tengo un sofá exclusivamente para leer.

María Paula: Un sofá de la lectura.

Velia Vidal: Sí, un espacio de lectura, que le puse un poema de Maya Angelou grandote en la pared, que me da sombra. Pero hay un sofá, afuera en la sala hay un lugar donde leo casi todas las mañanas. A veces por las tardes leo en una hamaca, deliciosa y hermosa, que tengo también en la sala de la casa. Y a veces leo en la cama.

María Paula: En la cama. Ay, muchas gracias, Velia, por este espacio.

Velia Vidal: Muchas gracias a ti.

María Paula: Quiero agradecerte también tu tiempo y aceptar mi invitación, obsequiándote un libro. ¡Guau! Se llama Cerca del Corazón Salvaje, de Clarice Lispector.

Velia Vidal: ¡Ay, qué fantástico! ¡Me encanta! ¡Gracias! Muy emocionada. Nunca me habían regalado libros en las entrevistas. ¡Me hace muy feliz!

María Paula: Lo pensé especialmente para ti.

Velia Vidal: ¡Ay, qué maravilla! Creo que lo voy a disfrutar mucho. Hace poco estaba escuchando el capítulo de Grandes Infelices sobre Clarice Lispector. Así que tengo toda su vida aquí, súper presente, súper súper presente. Fue una mujer fascinante. Yo creo que también compleja, muy muy muy compleja, pero sin duda fascinante. He leído algunos de sus cuentos, por supuesto, y me encanta este regalo.

María Paula: ¡Ay, espero lo disfrutes!

Velia Vidal: Lo voy a disfrutar mucho.

María Paula: Cuando lo leas, ojalá me cuentes.

Velia Vidal: Claro que sí.

María Paula: Y muchas gracias, Velia.

Velia Vidal: No, muchas gracias a ti.

Foto: Jose Diaz Ramos