María Paula Ramírez: Quiero iniciar comentando tu nombre, porque es una referencia literaria; es uno de los personajes principales de la trilogía Millennium de Stieg Larsson, Lisbeth Salander. Quiero preguntarte, ¿qué hay de ella en ti, o viceversa, para hacerle el honor de firmar con su apellido tu producción literaria?

Júlia Salander: ¡Qué guay! Mira, ese nombre realmente me lo puse con 12 o 13 años en mi cuenta de Facebook. Pensaba que no me gustaba mi apellido y que era aburrido. En ese momento me leí la trilogía de Millennium y admiraba mucho a Lisbeth Salander porque era una mujer muy libre; aparte, era feminista, hacker y de novela policíaca. Pensé: “Salander me gusta cómo suena”, me lo puse desde los 12 años hasta ahora, y ha envejecido bien, porque me pude haber puesto cualquier cosa terrible.

¿Qué veo ahora en ella? Pues supongo que esa fuerza, ¿no? Ese momento de ver a una mujer fuerte, con las ideas claras y, sobre todo, rechazando la violencia por parte de los hombres, tanto en los libros como en las películas (recomiendo sobre todo los libros, Lisbeth es brutal). Hay una escena preciosa, pero muy dura, en la que tiene a su agresor delante, lo tortura y le tatúa en la frente: “VIOLADOR”. Y yo vi esa escena de adolescente y pensé: “¡Wow!”.

María Paula Ramírez: Eres evidentemente muy activa en redes, eres feminista, y quiero preguntarte: si tuvieras que curar una sección feminista de una librería, ¿cuáles serían los libros que te gustaría incluir y cuáles, deliberadamente, no incluirías?

Júlia Salander: Ah, hostia, qué complicado. Vale, yo en una sección de feminismo pondría muchos tipos de libros; no solo pondría ensayos, también ficción, novelas, poemas. Creo que hay muchas formas de hacer feminismo. A veces se encasilla mucho el libro de filosofía feminista o de teoría como más sesudo, pero hay muchas formas de hacerlo. Por ejemplo, en mi libro intento que sea accesible a todo el mundo, y es un tipo de divulgación que podríamos tener en colegios para gente más joven, y no hace falta que hayan leído a Simone de Beauvoir.

Yo pondría libros que a mí me han marcado mucho, como los de Ana de Miguel, Simone de Beauvoir, Betty Friedan, Kate Millett, Angela Davis, bell hooks. Pondría también El cuento de la criada, que es ficción, o el libro de La asistenta, que no tiene nada que ver, pero sí que hay feminismo ahí. Hay muchas formas de divulgar sobre feminismo y no hace falta que sea siempre teórico: va desde películas hasta canciones, pasando por libros de poemas. Ahora, libros que no incluiría… Teoría King Kong de Virginie Despentes; ese no lo pondría, por lo que sea.

María Paula Ramírez: Me parece muy importante lo que dices, es clave entender los asuntos desde distintas perspectivas.

Júlia Salander: Por ejemplo, se puede hacer feminismo desde el humor. O sea, yo hago videos en redes sobre reflexión y análisis y es muy serio, pero hay mujeres que con el humor y la comedia logran llegar a mucha más gente que un video serio de divulgación. Pienso, por ejemplo, en La Checha, que es argentina y es maravillosa. En España tenemos a Henar Álvarez —ella sí que es más cómica— o a Victoria Martín; o sea, hacen feminismo. Henar Álvarez es brutal. Recurren mucho al humor, y el humor es una forma en la que te relajas. ¿Sabes? Creo que llega muy bien al público porque puedes decir el mismo mensaje, pero de una forma en la que te lo pasas bien, y me parece una herramienta muy potente.

María Paula Ramírez: Es una tensión que funciona, como que le quita un poco el peso.

Júlia Salander: Exacto. Y a veces te estás riendo con chistes que dices: “¿Cómo me estoy riendo de esto?”. Porque es algo duro, es algo muy serio, pero me parece brillante. O sea, las mujeres que consiguen unir estas dos cosas, el humor con el activismo, me parecen chef’s kiss (beso de chef).

María Paula Ramírez: Ahora, ¿qué opinas de la afirmación “leer mujeres porque son mujeres”?

Júlia Salander: ¿En qué sentido?

María Paula Ramírez: En Colombia he oído con frecuencia que es contradictoria la nueva tendencia de “leer a mujeres porque son mujeres”, porque supuestamente no se les lee por ser buenas, sino por condescendencia.

Júlia Salander: Entiendo. Bueno, eso ha pasado toda la vida, ¿no? Mujeres que escribían con seudónimos de hombre para no recibir comentarios de que “parece que las mujeres escriben literatura para mujeres”, como si nosotras fuésemos un género literario. Cuando somos la mitad de la humanidad, entonces ellos hacen literatura universal, pero nosotras, parece que siempre es una mujer hablando sobre una mujer para una mujer. Y es como: no. O sea, hay mujeres brillantes, pero brillantes. Y nuestra literatura también es universal.

Entonces yo, por ejemplo, este último año solo estoy leyendo a mujeres, pero también por un tema histórico, ¿sabes? Como de compensación histórica, de decir: “Siempre a nosotras se nos ha olvidado, se nos ha invisibilizado”. Yo ahora quiero darles a estas mujeres también su espacio y quiero leer literatura que han escrito ellas, porque me parece superimportante y porque sé que muchos hombres no van a escoger un libro escrito por una mujer; hasta el punto de que tienen que recurrir a seudónimos de hombres para no encontrarse con esa puerta cerrada. Así que sí.

María Paula Ramírez: Hay una noción de lectura convencional que es la de leer textos, pero es cierto que también se pueden leer otras cosas, como los números y los datos. Tú que eres analista de datos, quiero preguntarte: ¿cómo se debe leer un dato?

Júlia Salander: Sí, a mí me parece muy importante vincular siempre el dato con la teoría, me parece crucial. Al final, un número es algo frío, es algo que no está vivo. Entonces, el número por sí mismo no nos dice nada; tú tienes que interpretar el dato. Me parece superimportante unir estas dos cosas: lo cuantitativo con la teoría, lo cualitativo. Cuando vinculamos el dato, es cuando nos dice y nos aporta información.

Por ejemplo, si pensamos en feminicidios, uno de los peligros es que las mujeres víctimas sean un número más y sean simplemente una cifra que sube en un contador. Para mí, detrás de ese número hay una historia, hay una mujer a la que ha asesinado un hombre. Entonces, vincular estos dos mundos me parece que es la forma que yo he encontrado de hacer activismo. Poder irme a los datos es superimportante, pero luego también hay que interpretarlos, darle vida a ese número, porque no somos meros números. Tenemos una historia detrás que también ha de ser contada.

María Paula Ramírez: Me parece muy buena esa explicación que das, sobre todo porque acá en Colombia hay un dicho muy conocido en carreras de ciencias duras que es “dato mata relato”, y tu aproximación sugiere una unión.

Júlia Salander: Sí. Todos los datos tienen relato. Todos. Porque al hacer ciencia siempre hay una subjetividad. No existe la objetividad total; dependiendo de qué tema decides investigar como investigadora o investigador y qué aproximación tienes a ese tema, siempre hay una subjetividad. Los datos también se pueden manipular, lo vemos en estadísticas.

Por ejemplo, ¿qué contamos como un feminicidio? En España, al principio, solo se contaba como feminicidio cuando era tu pareja o tu expareja quien te asesinaba. Pero si a mí me asesinaba mi vecino o una cita de Tinder, no contaba como feminicidio porque no era mi pareja. Entonces, hubo un movimiento muy fuerte para decir: “Esto también son feminicidios”. Depende de cómo contemos las cosas, qué entra y qué no entra. Ahí hay subjetividad.

María Paula Ramírez: Y también te quiero preguntar a propósito de tus libros, especialmente el primero, que es en esencia un tipo de diccionario y se puede usar en escenarios cotidianos. Te quería preguntar por qué elegiste ese formato y si hay una intención detrás.

Júlia Salander: Sí, sí que la hay. Para mí era muy importante que fuera accesible para todo el mundo, que sea un libro que realmente sirva como herramienta para la persona que lo está leyendo y, sobre todo, que te invite a reflexionar. Mi objetivo con los dos libros es fomentar el pensamiento crítico, que la persona que los lea tenga un debate con su novio, con su amiga, con su madre o con su padre. Es este momento de “vamos a pensar”. Yo invito mucho a esa reflexión, a esos debates, por eso elegí este formato que es muy accesible y fácil de leer. No quería hacer un ensayo feminista superteórico; intento plasmar en los libros el tipo de contenido que hago en redes, con un lenguaje flexible, fácil y entendible, para poder dirigirme a todo el mundo, tanto si has leído a Simone de Beauvoir como si no.

María Paula Ramírez: Y es justo ahí donde se construye conocimiento, exacto, que sea accesible para todo el mundo. Y bueno, ya para ir concluyendo, unas preguntitas rápidas. La primera es: si pudieras borrar un libro de tu memoria para volverlo a leer, ¿cuál sería?

Júlia Salander: Ay, es un libro de Delphine de Vigan. Me encanta esta autora, estoy ahora supermetida con ella: Nada se opone a la noche. Es un libro que me encantaría olvidar para volverlo a leer. También me gustaría volverlo a leer habiéndolo ya leído, para hacer una relectura y darme cuenta de otras cosas. ¿Te ha pasado esto con algún libro o película, que dices “me encanta, pero quiero volverla a ver porque así voy a entender otras cosas”?

María Paula Ramírez: Sí. La segunda preguntita es: ¿hay libros que uno siempre tiene en espera o para los que está aguardando un momento indicado para leerlos?

Júlia Salander: En espera, pues tengo dos. Uno que se llama Han cantado bingo y otro que se llama Carcoma. Son dos libros que me han recomendado. ¿Sabes lo típico de estar en Instagram viendo recomendaciones y todo el mundo recomienda esos dos libros? Los tengo en espera y necesito encontrar tiempo para decir: “Vale, ahora me apetece leer”.

María Paula Ramírez: También te quiero preguntar si hay algún autor o autora que te gustaría conocer y qué le preguntarías.

Júlia Salander: Guau, vale. A mí me hubiese gustado mucho conocer a Hannah Arendt y conversar con ella. Al final, es una mujer que vivió la Segunda Guerra Mundial, que vivió todo el nazismo y que teorizó mucho sobre la banalidad del mal y lo que ocurría ahí. Me gustaría mucho tener la oportunidad de retroceder en el tiempo, o que ella estuviese viva en esta época, y poder hablar con ella.

María Paula Ramírez: Sí, una muy buena elección. Además, me gusta la idea de reivindicarla, porque se suele mencionar su relación con Heidegger cuando se habla de ella.

Júlia Salander: Qué pesados, sí.

María Paula Ramírez: Y la última preguntita es: ¿un autor o autora de Colombia que te guste?

Júlia Salander: ¡Ay, no me preguntes esto, no lo sé! Voy a girarte la pregunta: ¿qué autor o autora de Colombia me recomiendas?

María Paula Ramírez: Ah, bueno, pues te recomiendo Los divinos de Laura Restrepo.

Júlia Salander: Me lo apunto.

María Paula Ramírez: Es sobre el feminicidio de una niña indígena en Bogotá a manos de un hombre de la élite de la ciudad. El libro aborda la historia sin hacerlo de manera explícita y morbosa. Pero voy a aprovechar, porque te quiero obsequiar este libro, Mugre rosa, de una uruguaya que vive en Colombia, en agradecimiento por tu tiempo y generosidad.

Júlia Salander: Vale, qué bonito. ¡Muchas gracias!