María Paula Ramírez: Bueno, hoy tengo el gusto de conversar con uno de los invitados más especiales de esta edición de la FILBo: Fabián Rivas, ilustrador y escritor de literatura infantil de Chile, quien también ha ganado cinco medallas Colibrí, uno de los premios más importantes de literatura infantil en Chile. Es un honor tenerte acá, muchas gracias por aceptar mi invitación.

Fabián Rivas: Muchas gracias a ti, yo feliz de estar acá y de recibir tu invitación para la entrevista, así que me encanta.

María Paula Ramírez: Bueno, quiero empezar este espacio mencionando que has tenido una trayectoria enorme como ilustrador.

Fabián Rivas: Eso quiere decir que estoy viejo.

María Paula Ramírez: Ah, no necesariamente.

Fabián Rivas: Viejoso, sí, me igualo ya.

María Paula Ramírez: Y a mí hay algo que me parece fascinante, yo creo que desde que estoy en el jardín, y es que creo que uno puede leer imágenes.

Fabián Rivas: Sí, totalmente.

María Paula Ramírez: Entonces, mi pregunta parte por ahí: ¿cómo crees que uno puede leer una imagen y cómo crees que una imagen o una ilustración le aporta a un texto escrito? ¿Cómo dialoga eso?

Fabián Rivas: Uy, es un temazo, es un temazo porque finalmente, claro, por un lado hay libros y formatos donde el texto es más importante y la ilustración obviamente ayuda, pero es el texto el que lleva todo. Y hay otros, como en el cómic, o sobre todo en los libros álbum (que son estos libros grandes, ilustrados), donde el lenguaje tiene que decir algo, la ilustración tiene que decir otra y juntos se complementan; entonces, finalmente es algo que está bien conectado. Siento que la importancia de la ilustración, sobre todo en estos momentos, me impacta mucho, porque yo comencé hace muchos años, cuando muchas veces el texto era muy relevante y la ilustración era como una decoración, una cosa como bonita. Y creo que en estos momentos han tomado también fuerza muchos autores e ilustradores que han jugado con dar una opinión, con contar algo, con decir algo que les molesta, o de repente contar el día a día en una ilustración, jugar con el texto y que este le ayude a que sea gracioso, melancólico o reflexivo.

María Paula Ramírez: Sí, es un diálogo que además no solo se ve en la literatura infantil, sino también en otros géneros literarios. Siempre hay un misterio ahí como diálogo.

Fabián Rivas: Se van complementando ahí. Tienen que estar unidos y yo creo que eso es lo más bonito. Por ejemplo, llevándolo a mi trabajo, he tratado de tomar eso: yo partí como ilustrador, pero empecé a escribir; tomé la valentía, porque tenía mucha vergüenza de escribir, y me lancé. Y claro, tuve la suerte de que mis libros gustaron y han funcionado mucho. De alguna manera para mí es muy importante esa unión, como tú dices, esa conversación entre el texto y la ilustración, y que haya un dinamismo, que haya un juego, que haya una reflexión en muchos casos; y en otros, de repente es como contar una historia que atrape, sobre todo en el caso de los niños. Hay que contar algo distinto para que vean que el libro puede ser un camino viable. A los niños les gustan mucho los libros, pero ahora tienen muchas plataformas distintas —que está bien—, pero obviamente el libro es una de ellas que puede atraerlos y les puede dar muchísimo.

María Paula Ramírez: Sí, y eso me hace preguntarte si tú crees que cambia la experiencia de lectura en los niños si leen un libro físico, de papel, o uno digital. ¿Crees que hay una diferencia?

Fabián Rivas: Buena pregunta. Yo creo que los niños tienen un poquito más conectado el tema de poder leer digitalmente. Yo soy más viejo que tú, o sea, me voy a salir viejoso de nuevo: a mí me encanta sentir la textura, el olor al libro, que es increíble. Yo creo que los niños lo tienen, les gusta tomarlo; creo que eso es muy importante. Yo lo he visto en los talleres que hago, desde los libros cartoné, que son estos duros (que se pueden lanzar y le llega a alguien a la cabeza si no te gusta), pero a los niños les gusta tomar el libro, les gusta moverlo, morderlo cuando son más pequeños, y luego, cuando son más grandes, tomarlo y dibujar. A mí me encanta cuando de repente me pasan el libro muy ocupado; en Chile se dice muy “carreteado”, así como que ya se ocupó muchísimo. Me encanta que estén con dibujos, que estén con rayas. Creo que, claro, digitalmente no existe eso, no tienen esa sensación. Obviamente nosotros tenemos un tema de amor por el libro y el papel; los niños están un poquito más acostumbrados a lo digital, pero siguen teniendo esas ganas de poder rayar, de poder arrugar, de poder tomar.

María Paula Ramírez: Sí hay algo común en la experiencia de coger el libro y pasar la página.

Fabián Rivas: Totalmente. A mí me pasa cuando hago los talleres: los niños van y no es como que no lo vayan a tomar; lo toman, lo miran, lo huelen, lo mueven, empiezan a hojear, a mirar, toman otro, y creo que eso es muy bonito. Yo los dejo: “Por favor, ocupen, rayen, no me molesta”, porque finalmente es parte de. Cuando van creciendo van amando los libros y es un poco lo que nos pasa a nosotros. Nosotros empezamos a amar los libros. Creo que ahora yo estoy feliz, estamos todos como en una fiesta acá en la FILBo, está lleno de libros y para mí es como, no sé, Lollapalooza. Yo soy muy nerd, así que mi concierto de música es este, y yo creo que hay muchos niños que están en la misma.

María Paula Ramírez: Ay, qué bello, me encantó lo de Lollapalooza. Y bueno, para hablar un poquito más de este libro que estás presentando…

Fabián Rivas: Estoy viejoso. Sí, Estoy viejoso.

María Paula Ramírez: Quiero preguntarte, bueno, has escrito mucho más, pero quiero preguntarte en particular si en el proceso de escritura de tu libro lees o tienes inspiración de otras lecturas.

Fabián Rivas: A ver, este libro, a diferencia de los otros que casi todos son infantiles, tiene una temática un poquito más adolescente o adulta. Mi libro Viejoso fue bien orgánico, porque empecé a subir viñetas. Yo me sentía viejo, empecé a dibujar, subí una a Instagram, después subí otra, y otra… y se empezó a subir, le empezó a gustar a la gente, empezaron a comentar. Obviamente, a mí me encanta lo que hace Alberto Montt, por ejemplo, que es un ilustrador y autor chileno-ecuatoriano muy, muy bueno. Me gusta mucho lo que hace Liniers; me gustan mucho los autores que van creando sus propias viñetas y van comentando algo, diciendo de alguna manera otra cosa. Para mí era como un faro: “Me encantaría que fuera un libro”. No soñaba con eso, de verdad. Empecé a ver que a la gente le gustaba y dije: “Bueno, sigamos”. Y en algún momento en Chile me llamaron y me dijeron: “Queremos publicarlo”. Cuando vine con el Viejoso a Colombia el año pasado fue increíble, porque hay muchos chilenismos. Perdón, si está con subtítulos es porque soy chileno y hablo mal, o sea, todos hablamos medio rápido, pero yo hablo peor que todos. Había muchos chilenismos, programas de televisión y todo, pero aun así la gente conectó, le empezó a gustar, veían que les pasaban cosas muy parecidas. Y después, ya claro, con Panamericana fue como: “Ven, vamos”. Fue muy bonito ese trabajo de publicarlo y llevarlo a lo colombiano, a los programas, la adaptación. Como te decía, yo tenía la inspiración de Alberto Montt, y yo, que además fui su alumno, decía: “Me encantaría tener libros así”, y ahora es como: “¡Ah, por fin tengo un libro!”.

María Paula Ramírez: ¿Él fue tu maestro?

Fabián Rivas: Uno de mis maestros, sí. Saludos a Alberto. Soy como el peor alumno que han tenido todos los profesores, pero yo sigo dibujando.

María Paula Ramírez: Oye, ¿y qué otros referentes de ilustración te gustan o tienes en mente?

Fabián Rivas: Uy, es que tengo una variedad bien distinta, porque finalmente yo también hago libros para niños, para bebés. Tengo a Satoshi Kitamura, que es un ilustrador japonés de libros de bebés e infantiles. Está Anthony Browne, que también es un ilustrador y autor británico que trabaja el libro álbum y que trabaja una manera de contar y decir las cosas, que deja mensajes escondidos y tú tienes que hacer una tercera o cuarta lectura para poder entender. Me gusta mucho el trabajo de Alberto. Acá, por ejemplo, conocí un poco el trabajo de Canizales y Dipacho, que es increíble, es buenísimo. Hay desde el trabajo de Charlie Brown… como que siento que uno va tomando un poquito de varios autores para inspirarse, para verse reflejado, para decir: “Puedo empezar a ilustrar o escribir”. Y también yo que hago clases…

María Paula Ramírez: ¿Hace cuánto eres profe?

Fabián Rivas: Uy, yo creo que desde el 2020 empecé a hacer clases. A mis alumnos les muestro estos referentes y también les digo que busquen, hay autores increíbles. La idea es generar una biblioteca e inspirarte no solamente en ilustradores, sino en artistas desde los 60, los 70, renacentistas… Hay un montón de autores, pintores, etcétera, que te van generando una biblioteca y que vas tomando como inspiración.

María Paula Ramírez: Bueno, investigándote un poquito vi que tienes tus propios libros, pero también has ilustrado los libros de otras personas. Me da mucha curiosidad cómo ha sido ese proceso para ti de leer un texto que es ajeno y adaptarlo, imaginárselo. ¿Cómo dialogas ahí?

Fabián Rivas: Es distinto, porque finalmente como autor encuentro que mis textos son increíbles, pero cuando vas creando, vas imaginando y tienes más o menos la idea de hacia dónde puede ir. Cuando eres el ilustrador, hay un trabajo bien interesante y bien colaborativo con el autor o la escritora, de ir viendo la visión que tiene ella, la visión que tengo yo. Y yo siempre trato de agregar un poquito más. Más allá de que el libro hable, no sé, sobre un niño en un colegio, yo trato de agregar cosas gustos personales (a mí me encantan los dinosaurios, trato de agregar dinosaurios), darle una tridimensionalidad al personaje para que también pueda jugar e ir trabajando mucho más el texto. Los escritores son muy generosos al entregar su texto. Yo siempre trato de juntarme con los autores, que me cuenten su visión, hacia dónde quieren que vaya el texto, y yo obviamente agrego lo mío, juego, complemento. Recuerdo a una autora que una vez me dijo: “Me encanta, pero quiero que tenga los ojos verdes porque está inspirada en mi hija”. Fue genial, porque claro, es algo muy potente un libro que está inspirado y dedicado a su hija, entonces es muy bonito que sea un regalo también. Yo trato de darle todo el cariño y también darle un poquito más, complementar mucho. Cuando ilustras para un escritor, siempre es un desafío distinto y muy bonito.

María Paula Ramírez: Ahora que mencionaste la obra de Anthony Browne, pensé en varios libros que él tiene; uno de ellos, Cambios, que explica a los niños cómo enfrentar la llegada de un hermanito.

Fabián Rivas: Búsquenlo en la biblioteca, está muy bueno.

María Paula Ramírez: Y me hace pensar también que muchos de estos libros álbum no solo tienen un lector que es el niño, sino que los adultos también lo pueden leer. Y me da curiosidad preguntarte si, por ejemplo, cuando tú escribes o compones una obra literaria, ¿piensas en un niño como lector o también piensas en un potencial adulto?

Fabián Rivas: Voy a hacer una respuesta bien compleja: cuando hago un libro como autor, obviamente pienso en el lector, pero también pienso mucho en mí cuando era niño. Tengo un libro que está dedicado al Fabián de 10 años, que quería dibujar cómics. Después escribí otra obra de tipo middle grade, con más texto, y era para el Fabián de 12 o 13 años. Siempre pienso en volver a ese personaje que quería y soñaba con libros que no existían. Yo tuve un cambio muy importante: leía los libros que daban en el colegio, pero leí Harry Potter y mi cabeza explotó y dije: “Tengo que ser escritor”. Entonces, siento que tengo que entregar libros para ese Fabián, pero también para el Fabián que no leía a los 6, o a los 10, o a los 11 años. Como soy muy viejo, yo leía los libros de Harry Potter cuando llegaban y tenía que esperar como dos o tres años para que llegaran los otros. Esperaba El cáliz de fuego inventando mi propia historia, me imaginaba y todo. Volviendo a tu pregunta —porque me di una vuelta gigante—, creo que es muy importante el tema del mediador. Yo creo que, sobre todo en los libros álbum, debe haber un bibliotecario, un profesor, o un papá que lea con los niños para que puedan entender más allá. Finalmente, hay una lectura que pueden hacer los niños, y hay una lectura también muy importante que pueden hacer los papás junto a los niños. Entonces, cuando hago un libro, trato de pensar en que el niño se divierta, pero si el adulto tiene que leerle el libro, también se tiene que divertir un poquito. Totalmente, tiene que ser dinámico, con acción, diversión o humor. Yo trabajo mucho con el humor. Muchas veces los papás me dicen: “Fabián, me gustó tu libro porque lo leí con mi hija, pero yo también me reí”.

María Paula Ramírez: Como una lectura conjunta.

Fabián Rivas: Sí, totalmente. O sea, en este momento hay muchos más libros que antes, hay una cantidad gigante. Cuando yo era chico en el cómic era Superman, Batman, o los mangas, pero muchos eran cómics pequeñitos. Ahora está la novela gráfica, el libro álbum… Los niños tienen una gama gigante. Pero obviamente, y lo estuvimos conversando con algunos autores en la feria, los niños imitan mucho lo que hacen los papás. Si ven que los papás leen mucho, ellos también van a leer.

María Paula Ramírez: Ya que me hablas del alcance que puede tener tu obra, ¿estás pensando en otros formatos, o qué piensas a futuro sobre tu obra?

Fabián Rivas: Uy, sí. Estoy bien interesado en expandir los formatos. Por un lado, tengo muchas ganas de hacer libros juveniles, transformar una especie de libro sin ninguna ilustración, más que la portada y un texto. Tengo unas marionetas y unos personajes, y quiero hacerlo también más audiovisual. Creo que hay un lenguaje ahí con el que se puede jugar mucho. Los chicos están mucho en YouTube, entonces creo que se puede jugar con eso y crear historias. Me encantaría que el día tuviera 35 horas para hacer más cosas. No las tiene, entonces dentro de eso tengo que ir. Además estoy trabajando en libros paralelos; termino uno y empiezo a escribir el otro. Tengo ese happy problem, pero quiero en algún momento empezar a jugar con más formatos: música, video, animación, fanzines.

María Paula Ramírez: Me gustaría preguntarte también cuál fue tu parte favorita de crear este librito.

Fabián Rivas: ¿Del libro? Creo que lo pasé muy bien porque era el momento del día donde yo tenía la libertad absoluta. Tengo la suerte de que la mayoría de mis libros son escritos por mí, entonces yo mismo me apruebo los dibujos. No, mentira, tengo editores, pero quiero tener ese momento de 10 o 20 minutos de parar, de pensar un poquito y hacer algo sin pensar más allá. Ahí lo pasé muy bien con Viejoso. Me encantó la adaptación de los elementos colombianos. Por ejemplo, con la changua lo pasé increíble porque yo la conocí el año pasado. Sé que hay un amor-odio, está muy dividido acá.

María Paula Ramírez: ¿A ti te gusta? A mí me gusta. ¿Al señor que está sacando sus peras? Sí, a él no.

Fabián Rivas: No, a él no le gusta mucho. A mí me gustó. Pero claro, a mí me gustan tus otros platos favoritos. Por ejemplo, quiero mañana llegar a tomar aguapanela helada así como por litros. Y en este caso, en Chile había una especie de guiso que se llama charquicán, que es algo muy típico y casero que a todos los chilenos les gusta. Acá no existe, entonces fue como: “¿Qué hacemos?”. Y entre todos los platos fue como: “Ya, la changua”. Tengo muchos amigos colombianos en Chile que me han dicho: “Ah, la changua”, o los dulces. Creo que esa adaptación fue muy bonita. Por ejemplo, en Chile se dice teleserie; acá es novelas.

María Paula Ramírez: Sí, novelas.

Fabián Rivas: Y claro, fue buscar novelas de acá.

María Paula Ramírez: Ah, Pasión de gavilanes.

Fabián Rivas: Pasión de gavilanes, que igual llegó allá, pero acá era otra ilustración. En eso lo pasé muy bien, disfruté buscando referencias. Julián, mi editor, me mandaba una selección de dulces o cosas, y yo empezaba a mirar; me sentía estudiando.

María Paula Ramírez: Por lo que me cuentas, me da la impresión de que fue un libro que armaste en desorden y luego lo acomodaste.

Fabián Rivas: Sí, fueron creo que dos años, más o menos. Trataba de ir subiendo viñetas de lunes a viernes. Subía una y la guardaba. En algún momento tenía una cantidad gigante, entonces fue como: “Hay que empezar a hacer una selección”. Había temáticas que se repetían. Yo ocupaba Messenger. ¿Tú ocupaste Messenger?

María Paula Ramírez: Un poquito, sí.

Fabián Rivas: Entonces hay muchas viñetas de Messenger. O, por ejemplo, hay algunas de Harry Potter, porque como yo soy muy nerd, hay varias referencias. Y yo igual sigo subiendo Viejosos. Para mí, yo no he parado. Ahora ha sido un desafío porque al principio toda esta historia era de Chile, y de repente se empezó a expandir. Me llegan Viejosos de Colombia, Perú, México. Por ejemplo, en Chile hay unos chitos que se llaman Chester (por un tema legal), y acá se llaman chitos. Había casi una pelea latinoamericana sobre si se llamaba así o no, y yo feliz mirando. Son esas cosas que van apareciendo y yo feliz de seguir creando libros Viejosos.

María Paula Ramírez: Sí, qué buen título: Estoy viejoso.

Fabián Rivas: Sí. Nació de un juego. Liniers se dibuja como un conejo, Alberto Montt como un dinosaurio. De alguna manera, a mí me pasó que siempre me dibujé como un oso. Me sentía peludo, soy como torpe, camino y choco con todo. Entonces cuando empezó a ser el viejoso, naturalmente fue como: “Voy a empezar a dibujarme como un oso”. Y la gente empezó: “Oh, mira, el viejoso”. Se quedó el nombre y se formó una pequeña comunidad viejosa.

María Paula Ramírez: Ay, qué hermoso, me encanta. Y bueno, ya para ir cerrando, te quiero hacer unas preguntitas rápidas. ¿Cuál es tu personaje ilustrado favorito?

Fabián Rivas: Del mundo así como… Spiderman.

María Paula Ramírez: ¿Un sello editorial infantil que te guste mucho?

Fabián Rivas: Me gusta mucho Kalandraka, que es una editorial española muy bonita.

María Paula Ramírez: Sí, buena elección. ¿De qué libro te gustaría ver una adaptación animada cinematográfica? ¿De cualquiera o de los tuyos?

Fabián Rivas: Uy, de un autor que se llama Mo Willems, que trabajaba para Plaza Sésamo. Él tiene una saga que se llama Elefante y Cerdita. Yo siempre he visto eso y digo que tiene que ser una animación. Y de los míos, por favor, tío Netflix… Hay un libro que se llama El increíble Kingdom, que es un libro al que le tengo mucho cariño, que es de una brujita. Yo sueño con que en algún momento llegue a la pantalla.

María Paula Ramírez: Bueno, la siguiente es, ¿qué estás leyendo en este momento?

Fabián Rivas: Estoy leyendo Percy Jackson. Y hoy abrí la primera página de un libro de Isabel Allende que se llama La palabra mágica, que es para escritores.

María Paula Ramírez: Ah, estás leyendo dos al tiempo.

Fabián Rivas: Sí, pero claro, a Percy Jackson lo dejo un poquito ahí, leo este, y después vuelvo. No puedo hacer mucho a la vez.

María Paula Ramírez: Y, ¿tienes un libro o autor colombiano que te guste?

Fabián Rivas: Sí. Me gusta mucho el trabajo de Jairo Buitrago. Lo admiro, sus libros Camino a casa o Eloísa y los bichos son preciosos. Y me gusta muchísimo el trabajo de Canizales, que es un ilustrador buenísimo y tiene un trabajo muy interesante con colores y personajes muy expresivos.

María Paula Ramírez: Sí, de Jairo Buitrago me acuerdo mucho que cuando trabajaba como librera, leí Camino a casa y es un libro muy duro, empezando por la portada.

Fabián Rivas: Y tiene hasta el trabajo de las guardas; te están contando algo hasta la última página. Si haces un close-up en el libro, hay un detalle que aparece en un nochero y están unos periódicos. Por favor, ojo con eso, porque hasta eso cierra el libro, es perfecto.

María Paula Ramírez: Sí, bello ese libro. Y bueno, ya para terminar, Fabián, me gustaría agradecerte tu tiempo. Muchas gracias. Quiero obsequiarte un librito que no es de un autor colombiano, es francés, pero lo republicó una editorial colombiana que se llama Rey Naranjo.

Fabián Rivas: Ay, qué bonito, está muy bonita la portada, qué expresiva. Ay, tiene viñetas, me encanta. Está bacán, muy lindo. Qué bello regalo, muchas gracias. Muchas gracias a ti por la entrevista, muchas gracias a ustedes que se quedaron hasta el final y nada, busquen Viejoso, está bueno.

Foto: Jose Diaz Ramos